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El emprendimiento es algo que dura toda la vida. Conocer nuevas herramientas, aprender de las experiencias para tomar por los cuernos los nuevos desafíos.

Estoy convencida de que mucho de lo que un emprendedor aprende es justamente en el ámbito laboral antes de emprender.  Y es que aunque muchos prefieren irse directamente a emprender, hay hábitos y herramientas que puedes adquirir más fácilmente cuando trabajas para alguien más. Cuestiones como administrar un negocio, pero sobre todo estas cualidades:

1. Disciplina:

Las organizaciones ya establecidas y que por lo general son más grandes, tienen grandes expectativas de crecimiento, las cueles requieren de esfuerzo, compromiso y disciplina para lograrlo.  No sólo debes saber qué hacer, sino cómo y hacerlo en tiempo y forma.

La directora de la carrera cuando estudiaba siempre nos decía algo que en ese momento me caía muy gordo… “están en etapa de formación, así es que todo lo que vivan en este tiempo, aprovéchenlo y aprendan, porque después no habrá otro tiempo igual.” Y cuánta razón tenía, recuerdo que cuando trabajaba en American Express siempre recordaba esas palabras y las cambiaba a “Estás en etapa de trabajar para otros, aprende de los mejores y toma lo mejor de cada uno de ellos.” Y siempre, la cualidad que veía era la disciplina, disciplina para no dejar pendientes para el día siguiente, enfocarse en lo que realmente vale la pena, poner prioridades y delegar.

La disciplina es algo que veo que desafortunadamente no todas las organizaciones tienen. No trabajan para mejorar procesos y programas, se enfocan en el día a día, en lugar de enfocarse en mejoras.

2. Resiliencia

La vida del emprendedor es desafiante todos los días.  Cada día debes enfrentar nuevos retos con los clientes, la tecnología cambiante, los nuevos objetivos de los clientes, incluso tratar de convencerlos tantas veces de que ellos mismos evolucionen, y para ello necesitas entender que tan resistente puedes ser a estos cambios y manejarlos de la mejor manera para sacar lo mejor de éstos.

Ya que el emprendimiento es impredecible por naturaleza, el espíritu de lucha que debes tener cada día muchas veces se vuelve tu motivación.  En un trabajo corporativo tienes un horario fijo, un salario fijo, pero al tener tus propios proyectos, tus propios clientes, tus propias plataformas de venta, todo es variante.  Muchas veces trabajas más que una jornada laboral, en días festivos, en días de descanso. Pero creeme, si estás hecho para esto nada te deja más satisfacción que ver a tus clientes crecer, que ver a tu gente crecer, incluso, muchas veces tener que despedirlos.

3. Inteligencia social

Se necesita inteligencia para manejar situaciones sociales delicadas con gracia y previsión.

Las habilidades sociales referidas a un conjunto de competencias básicas para la vida y el liderazgo, entre las que incluyen:

  • Relaciones: los vínculos con las personas, interacciones y contextos.
  • Presencia: cómo se presenta a sí mismo en diversas situaciones.
  • Autenticidad: consiste en comportarse honestamente, con integridad y claro sentido de sí mismo.
  • Claridad: la habilidad de persuadir y conseguir transferir las propias ideas a los demás.
  • Empatía: la capacidad de conectar con la gente y conseguir que se muevan con y hacia uno mismo.

 

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